
Garantias constitucionais e de objecção de consciência fiscal podem limitar efeitos de medidas extraordinárias
Sombras en el país de las LucesEs una dinámica que sacude, bajo formas diversas, la Europa neoliberal; la misma que ha conducido a una encrucijada extremamente peligrosa, en particular desde la nueva y gran crisis financiera en curso. Sus resultados políticos son consecuentes. Basta recordar que de los 28 países que integran la UE, una gran mayoría está actualmente gobernada por la derecha y sus alianzas espúreas con la extrema derecha.

Los partidarios de una inmigración masiva siempre han sido las patronales. Y siempre por el mismo motivo: abaratar los sueldos. Los informes de la Comisión Europea y de Business Europe (la patronal europea), desde hace decenios, reclaman siempre más inmigración. Los patronos saben que cuanto mayor sea la oferta de mano de obra, más bajos serán los salarios.
Por eso ya no sólo los negreros modernos explotan a los trabajadores esclavos; ahora se está desarrollando una suerte de “trata legal”. Véase, por ejemplo, lo que sucedió en febrero pasado en Italia, en el sector de la industria del automóvil. El grupo Fiat colocó al personal de sus fábricas ante un chantaje: o los obreros italianos aceptaban trabajar más, en peores condiciones y con salarios reducidos, o las fábricas se deslocalizaban a Europa del Este. Enfrentados a la perspectiva del paro y aterrorizados por las condiciones existentes en Europa del Este donde los obreros están dispuestos a trabajar sábados y domingos por salarios miserables, el 63% de los asalariados de Fiat votaron a favor de su propia sobreexplotación...
En Europa, muchos patronos sueñan, en el marco de la crisis y de las brutales políticas de ajuste, con establecer esa misma “trata legal”, una especie de esclavitud moderna. Gracias a las facilidades que ofrece la globalización neoliberal, amenazan a sus asalariados con ponerlos en competencia salvaje con la mano de obra barata de países lejanos.
Si se quiere evitar esa nociva regresión social, hay que empezar por cuestionar el funcionamiento actual de la globalización. Es hora de comenzar a desglobalizar.


Grupos de encapuchados lanzan adoquines en los alrededores de la plaza Syntagma de Atenas, cerca del Parlamento
After months of attacks on the supposedly feckless Greeks, the western media, intellectuals such Amartya Sen and Jürgen Habermas and theUnited Nations have finally woken up to the fact that the catastrophic austerity imposed on Greece is unsustainable. It was about time. This is an unprecedented and morally odious type of collective punishment imposed on a majority of Greeks, who did not see a penny from the profligacy of their rulers and who live close to the poverty line.
The partial acknowledgment of the injustice and unworkability of the austerity measures came only after popular resistance and the peaceful revolt of the indignant scored its first major victory for the anti-austerity and pro-democracy campaign. Syntagma has placed a clear sell-by date on George Papandreou and the elites that ruled Greece for 37 years. The vote of confidence for the reshuffled government bought a limited amount of time, deferring its inevitable collapse. Offering to resign on Wednesday morning and, when his offer was turned down, offering the de facto leadership of the party and government to Evangelos Venizelos, his bitter party enemy, in the evening, Papandreou is a “dead man walking”. While most commentators believe the virtually bankrupt country must default and negotiate a substantial reduction of debt, the government keeps insisting that it will repay every last penny.
Syntagma has become Tahrir Square in slow motion. It is a peaceful, democratic revolt that was easier to start because the fear of brutal repression is smaller, but will be harder to complete as it faces the enormous might of the European Union and global finance capital. Now that the indignant have changed the rules of the political game, it is perhaps time to revisit some basic facts that have been seriously misrepresented. Read the rest of this entry »
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